Hablamos mucho de autoestima, en las redes explota el tema acerca de querernos, valorarnos, reconocernos, poner límites, confiar en nosotros mismos. Sin dudas, es necesario tratarnos con amor, pero eso no es suficiente. Hay que ir más profundo para que el amor propio no se esfume ni bien suceda algo…
¿Quién necesita sentirse valioso?
Cuando buscamos autoestima, muchas veces estamos intentando construir una imagen de nosotros mismos con la que podamos sentirnos bien.
“Soy capaz.”
“Soy inteligente.”
“Soy interesante.”
“Soy suficiente.”
“Soy una buena persona.”
Y cuando esa imagen recibe aprobación, nos sentimos bien.
Pero cuando alguien nos critica, nos rechaza, nos compara o algo no sale como esperábamos, esa sensación desaparece y vuelta a empezar.
Sin embargo, desde la posición del alma que somos no dependemos de la imagen que tenemos de nosotros mismos.
LA AUTOESTIMA NO DEPENDE DE LA IMÁGEN DE LA PERSONA QUE SOMOS.
Porque una imagen puede cambiar, entonces hoy podemos sentirnos seguros y mañana inseguros. Hoy podemos sentirnos exitosos y mañana fracasar. Podemos ser admirados por unos y cuestionados por otros. Y aunque eso cambie TU AMOR PERMANECE ESTABLE.
Ese es el amor propio del alma. No cambia, no varía según las circunstancias.
La cuestión no es aumentar la autoestima sino dejar de poner nuestro valor en aquello que puede cambiar: salud, dinero, relaciones, etc.
- No necesito ser más importante para valer.
- No necesito gustarles a todos para valer.
- No necesito demostrar que soy suficiente para valer.
- No necesito ser bonita/o para valer.
- Y tampoco necesito convencerme de que soy maravillosa/o para valer.
Porque el valor de lo que somos no aumenta cuando alguien nos elogia ni disminuye cuando alguien nos rechaza.
Necesitamos relacionarnos con nosotros mismos desde otro lugar.
Una relación en la que:
–Puedo reconocer mis errores sin concluir que “yo soy un error”.
–Puedo reconocer mis capacidades sin necesitar sentirme superior.
–Puedo aceptar mis limitaciones sin creerme inferior.
–Puedo cuidar de mí sin tener que fabricar una versión mejorada de mí mismo para sentir que merezco amor.
Cuando dejamos de defender una imagen de nosotros mismos, aparece algo más sencillo y podemos simplemente ser así tal cual somos.
Y desde ahí, abrazar nuestra humilde humanidad en vez de «construir un yo más fuerte» como se enseña comúnmente. Porque todo lo que hoy se siente «fuerte», puede cambiar a «débil». ¿Lo podés ver?
La autoestima profunda descansa en lo que sos, sin agregados…en tu humanidad más honesta.
Alicia Orfila – MENTE Y VOZ
Autoestima profunda: sesiones individuales
«Prácticas directas»